
Princesas para armar es un poemario que irrumpe en lo más profundo y culturalmente arraigado a nuestra socialización como mujeres para, tal vez, mostrarnos las piezas de nosotras que, de forma colectiva, aún podemos cambiar.
Martha Chávez
Ana Clara Muro Chávez (Michoacán, 1989) Estudió letras hispánicas en la UNAM. Publicó No ser la Power Ranger Rosa (2017) en la editorial Montea y Princesas para armar (2017) en Editorial Humo. Estudia la maestría de Estudios Históricos en la UAQ y es editora de Palíndroma. Forma parte de Horizontal Taller de Escrituras y Lucha de Escritores Anónimos. Es impulsora del Slam Poético Queretano. Es editora de El Periódico de las Señoras.
El título que da a la obra poética Princesas para armar se refiere a aquellas muñequitas impresas en plantillas de papel que incluían distintas vestimentas y accesorios para cambiar. En México, fueron un juguete popular generaciones atrás. Aunque también los hubo de personajes masculinos, fue más usual haber visto o jugado con personajes femeninos.
Princesas para armar: poemas donde los cuentos de hadas terminan mal.
Ana Clara Muro Chávez (Michoacán, 1989) Estudió letras hispánicas en la UNAM. Publicó No ser la Power Ranger Rosa (2017) en la editorial Montea y Princesas para armar (2017) en Editorial Humo. Estudia la maestría de Estudios Históricos en la UAQ y es editora de Palíndroma. Forma parte de Horizontal Taller de Escrituras y Lucha de Escritores Anónimos. Es impulsora del Slam Poético Queretano. Es editora de El Periódico de las Señoras. El título que da a la obra poética Princesas para armar es referido por aquellas muñequitas impresas en plantillas de papel que incluían distintas vestimentas y demás accesorios para cambiar. En México fueron un juguete muy popular generaciones atrás, aunque también los hubo de personajes masculinos, fue más usual haber visto o jugado con personajes femeninos. Princesas para armar (2017) es una alegoría hacia la vida de todas las que venimos al mundo con un rol o una “plantilla” predeterminada, con prendas, gestos, obligaciones y deseos ya configurados por otros, que en algún momento pasan a ser vistos como propios.
Princesas para armar (2017) es una alegoría hacia la vida de todas las que venimos al mundo con un rol o una “plantilla” predeterminada
Los versos en Princesas para armar son breves, de aliento entrecortado, con pausas, giros y caídas donde se versifican más voces. El movimiento poético es el de un baile que va desplomándose. Con un sutil humor negro, Ana Clara Muro nos muestra la obra de una muñeca dada en partes que dialoga desde distintos momentos de su vida: infancia, adolescencia y adultez. Capaz de desarmarnos ante la posibilidad de espejeo en el que todas, por al menos una vez en nuestras vidas, fuimos -o somos- una muñeca armada con las exigencias del mundo exterior, Ana Clara Muro recurre a otros elementos textuales como cajas de preguntas y poderosos pies de página donde expone de manera directa y sagaz pensamientos y cuestiones que llevarán a la lectora a una reflexión íntima al igual que incómoda y/o dolorosa, necesaria.
En Princesas para armar hay tres hilos conductores que forman el cuerpo de la obra
En Princesas para armar hay tres hilos conductores que forman el cuerpo de la obra: la relación con el padre, con la madre, y con la pareja masculina. Tres hilos que dirigen a Clara, el yo poético predominante, hacia una aflictiva percepción de sí misma. Se nos presenta a la primera princesa para armar: una Clara pequeña; una niña y luego adolescente siendo objeto de admiración y perfección por deseos del padre, quien con una voz aparentemente “dulce”, se encarga de construir una vida imaginaria e irreal basada en cuentos de hadas sobre Clara, además de perfilarle como un objeto de valor al que es necesario consentir y sobreproteger a toda costa:
¿Te acuerdas princesa de cuando naciste? Eras tan pequeña, tan frágil, me enamoré cuando te vi, me enamoré por primera vez, todo flotaba, todo, a mi alrededor, y tus ojitos, y tus manitas, y piecitos, y yo, eras una cosa preciosa” (Muro, 2017 : 56)
Y acompañando a ese poema, la autora agrega al pie de página lo siguiente:
Ser una cosa/es equivalente/ a un tesoro o/ a una bolsa de basura/ pero no te preocupes,/ criatura, el coco no existe.
En la voz del padre hay una reafirmación constante del “yo” aunado a Clara: “mi princesita y yo”, “mi pobrecita, es que sufre y yo” mientras que la voz de la madre no está muy presente, además de mostrarnos que hay una relación en tensión con la misma. El resultado una figura materna de rechazo y ausencia:
Lo mejor/ para Clara / siempre / lo único que quería/ lo que siempre/ una madre / porque las madres / y las hijas / y el rencor / es natural.
La relación en tensión o estrago es algo que denomina Lacan como la espera desmesurada de una hija hacia su madre en cuanto a mujer, es decir, en cuanto a “la sustancia de su ser femenino” que no puede ser dada por la figura paterna.
La relación en tensión o estrago es algo que denomina Lacan como la espera desmesurada de una hija hacia su madre en cuanto a mujer, es decir, en cuanto a “la sustancia de su ser femenino” que no puede ser dada por la figura paterna. Esta espera se establece como algo imposible. En pocas palabras, lo que Lacan dice es que para la mayoría de las mujeres, la relación con la madre constituye un estrago porque implica un imposible, una espera larguísima donde la hija no recibe la sustancia de la madre porque ella misma no la ha recibido como hija:
El estrago puede ser una razón para pedir un análisis. Escuchamos también cómo esta posición de estrago las lleva a algunas (a las hijas) a actuar contra su propio deseo de felicidad. Y advertimos, además, cómo el estrago se expresa en formas que van del temor a perder el amor, a ser engañada, no mirada o deseada, son palabras de Mariana Gómez.
La relación entre madres e hijas en tensión es un fenómeno que he observado más en películas y en música que en literatura, como en Lady Bird (2017), una película dirigida por Greta Gerwig donde la protagonista, adolescente, y su madre tienen severos problemas de comunicación. La frustración de la hija, al no ser la que su madre espera, y la de su madre por no ser la que su hija necesita. Es un ciclo extraño donde la culpa de ambas gira en esa misma cuestión: de no ser lo suficientemente buena para la otra. Este fenómeno es observable en la poesía de Ana Clara Muro, donde además de presentarse esta relación en tensión, es invisibilizada o evadida por la madre como se puede leer en la página 55:
No es/ desde su nacimiento/ yo sabía que no/ era normal/ una niña muy rara/ fueron las drogas/ muy ensimismada/ algo químico/ no jugaba con nadie/ pero el psicoanálisis /yo la quería mucho/ siempre dirá / pero era muy difícil/que fuiste tú.
Estos versos tienen su pie de página correspondiente: “El 47% de las madres viven con el pendiente de que sus hijos vayan al psicoanálisis y las culpen de todo”.
El deseo de ser amada y la exigencia de ser buena delinean una buena parte de la personalidad de Clara y provocan una desarticulación del lenguaje poético el cual se ve reflejado a lo largo de los poemas, pues dan la impresión de haber sido entrecortados, como otro aliento (el de su madre, su padre, su pareja o la de sí misma) que se inserta en las palabras y pensamientos de Clara:
Quién te amará Clara/ Quién / una idea de ti/ que no/ Quién/ eres hermosa/ Dios te hizo/ para mí/ Quién/ te dirá/ que te quiere para/ sé que existes/ no me asusto
El “síndrome de la niña buena” es un término acuñado por la psicoterapeuta Beverly Engel (Estados Unidos, 1947) que se caracteriza por “una profunda necesidad de complacer a los otros”.
El “síndrome de la niña buena” es un término acuñado por la psicoterapeuta Beverly Engel (Estados Unidos, 1947) que se caracteriza por “una profunda necesidad de complacer a los otros”. Las mujeres que padecen este síndrome son “incapaces” de molestarse y mostrarse en desacuerdo con los demás por temor a ser criticadas o a no ser merecedoras de amor. Con frecuencia suscita una permanente búsqueda de la perfección personal, lo cual lleva a una contención emocional que suele derivar en depresión, ansiedad y en otros trastornos psicosomáticos. Generalmente es un síndrome que se gesta durante la infancia. Clara es diagnosticada con delirum (cambio grave de las capacidades mentales de distinta duración que puede ser provocado por distintos factores) aparentemente debido a una operación con anestesia interrumpida. En Princesas para armar, la relación que existe entre la enseñanza de mundos imaginarios basados en el amor romántico y sus consecuencias en la vida adulta y la salud mental son el eje central de toda la obra.
El amor romántico, de acuerdo con Arely Pantoja, Zaira Gutiérrez y Jessica Ortega, psicoterapeutas con enfoque de género, es un imperativo que se advierte claramente en los cuentos de hadas, en las figuras de la doncella que cumple su cometido de vida al casarse con el príncipe heredero, para ser eternamente felices y cuyas consecuencias pueden ser fatales en la vida de las mujeres: “Yo doy todo en las relaciones / todo / es muy injusto / nadie me corresponde”. Esto es visible en el segundo momento de la obra, cuando la princesa para armar está en manos de un matrimonio problemático e infeliz, donde, si bien la voz de la pareja masculina no tiene mucho foco, sí tiene la fuerza en declarar que “ el matrimonio es una lucha”: “(…) el matrimonio es difícil, que es una lucha, un trabajo, una construcción, un yugo (…) y así los dos vamos hacia adelante y yo, incluso he gritado, he guardado todas mis cosas en bolsas de basura incluso, lo he hecho, pero no, no me rindo, y la jalo, la arrastro, y somos felices”.
“Yo doy todo en las relaciones / todo / es muy injusto / nadie me corresponde”
Hay un último momento, que corresponde a los dos poemas finales que muestran el quiebre de Clara y las historias de princesas como un suceso doloroso: “Las tres hadas ya las miran(…) se van volando, volando, las princesas no lo notan cuando despierten llorando / no estarán esas que flotan” (Muro, 2017 : 72). La lucha por desaprender los mitos del amor romántico y todo lo que conlleva: deseos de ser amada, relaciones problemáticas con familia y parejas y sus consecuencias en nuestra salud mental parece ser un proceso de destrucción o demolición de las partes de nosotras que los demás unieron sin permiso, porque el mundo así lo dijo. Princesas para armar es un poemario que irrumpe en lo más profundo y culturalmente arraigado a nuestra socialización como mujeres para tal vez, mostrarnos las piezas de nosotras que, de forma colectiva, aún podemos cambiar.
REFERENCIAS
GÓMEZ Mariana, El estrago de una mujer. Demanda desmesurada de lo femenino, 2021, Virtualia, Revista digital de la EOL
ORTEGA Jessica, Amor romántico: ¿Un sueño o una pesadilla?, fundación UNAM, 2022, fundacionunam.org.mxMURO Chávez Ana Clara, Princesas para armar, Ciudad de México, 2022, Palíndroma.